LA FAMILIA DELPRAT, UNOS AUSTRIALIANOS EN LAS MINAS DE HUELVA (THARSIS)
lunes, 1 de agosto de 2016
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La familia Delprat, unos australianos en las minas de Huelva

» Este matrimonio procedente de Holanda estuvo trabajando en la Tharsis Sulphur y Copper Company durante varios años, descubriendo las minas romanas de plata. Este destino luego les llevaría hasta tierras australianas, donde una de sus hijas, Francisca Adriana, al parecer nacida en San Telmo, se casaría con un famoso explorador de la Antártida. Paquita fue, además, la autora de una biografía de su padre, donde narraba sus vivencias y su amor por la provincia de Huelva.

20 febrero 2015

Emilio Romero / Mari Paz Díaz. Las minas de la provincia de Huelva durante el siglo XIX y parte del XX fueron un foco de atracción de muchos extranjeros que llegaban a tierras onubenses por su riqueza minera. Sobre todo fueron los británicos los que se instalaron en Huelva, dejándonos parte de su cultura y costumbres, como es sabido. Para comprobarlo, tan sólo hay que revisar parte del rico patrimonio minero que aún se conserva, no sólo en la Cuenca Minera, sino también en otros lugares como la capital onubense.

Sin embargo, se ha escrito poco de los extranjeros que procedieron de otros lugares de Europa, como sucedió, por ejemplo, con Alemania y Holanda. En esta ocasión, traemos el caso de un matrimonio que, después de estar en Tharsis, se asentó en Australia. Sí, una familia que se nacionalizó como australiana, cuya vida merece la pena conocer.

Una historia que comienza con la figura de Guillaume Daniel Delprat (1856-1937), ingeniero, metalúrgico y pionero industrial, que nació el 1 de septiembre de 1856 en la ciudad de Delft (Holanda). Era hijo del Mayor General Félix Albert Theodore Delprat (1812-1888), que llegó a ser nombrado ministro de Guerra, y de su esposa Elisabeth Francina. La familia se mudó a Ámsterdam en 1865, donde Guillaume asistió a una escuela secundaria local.

Desde 1873 a 1877, Delprat desempeñó prácticas de Ingeniería en el malogrado puente Tay en Escocia, cuando asistió a clases de Física y Ciencia en Newport, aprendió Cálculo diferencial e integral y añadió el italiano a su dominio del inglés, francés y alemán. A su regreso a Holanda se cree que actuó como asistente de J. van der Waals, profesor de Física en la Universidad de Ámsterdam. El 4 de septiembre de 1879 se casó con Henrietta Maria Guillermina Sophia Jas en Holanda.

En 1879, este holandés comenzó su carrera minera en España de la mano de la Tharsis Sulphur and Copper Mines. Enérgico y lleno de recursos, ganó mucho renombre por su localización y trabajos en las minas romanas de plata.

Su marcha de Huelva se produce en 1891, cuando reside durante un tiempo en Londres. Por sus publicaciones académicas, como el artículo titulado ‘Extracción de mineral de vetas amplia o masas’, difundido en 1892 por el Instituto Americano de Ingenieros de Minas, se convierte muy pronto en una autoridad minera muy conocida, debido a la expansión de su obra en México y América del norte.

Su llegada a Australia se produce en septiembre de 1898, después de que en junio de ese mismo año aceptara una oferta para convertirse en asistente del gerente general de la empresa  Broken Hill Proprietary (BHP). En concreto, su lugar de destino fue la ciudad de Adelaida, donde fue recibido por el director general Alexander Stewart, a quien sucedió al año siguiente. La esposa de Delprat y cinco de sus siete hijos llegaron en enero de 1899. Tras un periodo en Broken Hill, en 1904, se instalaron en Adelaida, justo cuando Delprat fue nacionalizado. En esta ciudad permanecieron hasta que en 1913 se mudaron a Melbourne.

A principios del siglo XX, coincidiendo con una bajada de los precios del mineral y, por tanto, de los beneficios, Delprat desempeñó un papel importante en el perfeccionamiento de una técnica que llegó a ser conocida como el ‘Proceso de flotación de Potter-Delprat’, con la que se revolucionó el tratamiento de mineral de sulfuro, otorgando enormes beneficios. Con estas y otras novedades tecnológicas, Delprat consigue asegurar la rentabilidad de su empresa. Aunque, sin duda, su mayor aportación fue prever el agotamiento de la mina de Broken Hill. Afirmaciones que, sin embargo, le acarrearon graves críticas de algunos sectores mineros.

A pesar de ello, los logros de Delprat en Australia continuaron sin cesar. Por ejemplo, en 1911 consiguió que su empresa considerara el establecimiento de una acería utilizando el depósito de hierro perilla. Una técnica que había observado unos cinco años antes en sus visitas a Europa y Estados Unidos. Además, gracias a sus gestiones con los gobiernos de la Commonwealth y Nueva Gales del Sur, se consiguió firmar un contrato en 1912 para la construcción de la acería BHP en Newcastle. Estas obras, que se iniciaron en 1915, fueron una victoria para Delprat, abriéndose en los primeros meses de la I Guerra Mundial. Una actuación que fue reconocida oficialmente en 1918 cuando fue nombrado Caballero o Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE). Durante la I Guerra Mundial, Delprat fue el subcomité original de la Commonwealth Bureau de Ciencia e Industria y miembro de su Consejo Consultivo.

En 1919 vuelve a viajar a Estados Unidos y Europa, poco antes de que en 1921 renunciara a su cargo de director general de la empresa al recibir algunas críticas de su heredero Essington Lewis. Entonces continuó como ingeniero consultor durante dos años más. Fue cuando consiguió que Australia invirtiera en acero de calidad, lo que está considerado como la base de la industria australiana posterior.

Retirado ya de la empresa,  Guillaume Daniel Delprat continuó manteniendo una intensa actividad social, por ejemplo, siendo presidente de Rylands Bros Ltd en 1921, miembro activo del Consejo del Instituto de Minería y Metalurgia, que en 1935 le otorgó una medalla, y miembro vitalicio del Hospital Melbourne, entre otros reconocimientos.

Su fallecimiento se produjo el 15 de marzo de 1937 en Melbourne. A su esposa, quien falleció el 5 de diciembre en el mismo año, y a sus hijos les dejó un amplio patrimonio, considerado como una auténtica fortuna.

Una hija nacida en San Telmo. Curiosamente, una de sus hijas, Francisca Adriana, ‘Paquita’, había nacido en San Telmo, en Huelva -aunque algunas fuentes apuntan a que su nacimiento se produjo en Londres. Esta onubense fue, además, una de las descendientes más emblemáticas de Delprat debido a su casamiento con Douglas Mawson, célebre por ser explorador de la Antártida. Por ejemplo, en el verano de 1911, Douglas fue elegido para dirigir la expedición antártica australiana. La aventura duró 27 meses. De este matrimonio nacieron dos hijas, Jessica y Patricia. Esta última, a su vez, ha tenido otra hija que también tomó el nombre de Paquita, en este caso Paquita Boston. 

Trabajadora social y escritora, Paquita Delprat o Mawson pasó los primeros años de su vida en Huelva. Fue una persona comprometida a lo largo de su vida, jugando un papel activo con diversas entidades, como universidades, el Liceo, clubes y la Asociación de Salud de Madres y Bebés. Fruto de ese papel, fue nombrada Oficial de la Orden de Oranje-Nassau (1946), en reconocimiento a la ayuda que dio a los refugiados holandeses y OBE en 1951. Además, fue colaboradora habitual de revistas y radios, ya que era una gran oradora. También fue una incansable viajera por Europa y América.

Después de haber sobrevivido a todos sus hermanos, Paquita murió el 26 de mayo 1974. Fue enterrada junto a su marido en el cementerio de St Jude, en Brighton.

Con respecto a Huelva, curiosamente, Paquita Mawson fue autora del libro Visiones de Acero (1958), una biografía de su padre que incluye extractos de un diario de su madre Henrietta. En la obra hay referencias a la provincia onubense. Entre otros fragmentos, dice así: “Nos preguntábamos acerca de la extraña ciudad y me deleitaba con la brillante luz del sol y el hermoso cielo oscuro. Huelva, con sus casas blancas hizo una imagen agradable vista desde el mar. Sol brillante, cielos azules, el maravilloso paisaje, las casas blancas y el azul del Atlántico en la distancia hicieron una profunda impresión en mí, y me encantó España entonces y para siempre. Hicimos un viaje por el río hasta el monasterio en Palos, desde donde Colón emprendió su famoso viaje al descubrimiento de América, y que era exactamente como lo fue en 1500″.

En estas líneas también aparecen referencias a Tharsis: “El Sr. Grothe vino de Tharsis a nuestro encuentro, y después del almuerzo nos fuimos a través de Corrales a Tharsis, nuestro futuro hogar. Algunos kilómetros antes de esta ciudad nos detuvimos, y nuestra locomotora fue cambiada por otra que fue alegremente decorada con banderas y verdor (…). Aquí estaban las casas de los empleados de la Tharsis Sulphur y Copper Company. La mayoría de los empleados estaban en la estación (…) Fue la mejor época del año para llegar. El gran calor del verano había terminado y se acercaba el invierno encantador. La vida en Tharsis era, en 1879 – 1880, muy simple. El sábado por la noche por lo general había un baile en el Casino a la que el director general estaba ansioso de que todo el mundo acudiera”.

Un relato que continúa de la siguiente forma: “Tharsis son minas de cobre. El mineral se extrae de pozos profundos, aplastado y quemado en teleras, grandes montones alargados. A menudo los vi construir con una base de carbón de leña y matorral. Los quemaron durante seis meses y los vapores de azufre hicieron la vida imposible y desagradable en el barrio. Una cadena de colinas protege la localidad de Tharsis y Pueblo Nuevo, donde vivió la comunidad inglesa”.

En este libro, además, se revela los motivos de la marcha de Tharsis de la familia Delprat. Según relata en esta biografía, a partir de 1882, “las cosas empezaron a no ir bien en la mina. Hubo problemas entre la dirección de la mina y la oficina de Glasgow. Esto terminó en la salida del gerente general y de todo el personal de la administración con él. Afortunadamente, nos ofrecieron una muy buena posición en una de las minas de propiedad del Bede Copper and Metal Company de Newcastle y así todo era satisfactorio. Sin embargo, tuvimos que dejar nuestra casa y mi segundo bebé acababa de nacer”.

Unas palabras que ponen de manifiesto la huella que Huelva dejó en esta familia, que, a pesar de que viajó por todo el mundo, nunca olvidó los años que pasó en las minas onubenses. Una historia desconocida que merecía la pena desvelar, demostrando una vez más la importancia económica e histórica de la minería para la provincia de Huelva.

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